Pregó de Festes Patronals 2024 a càrrec de Ma. Dolores Tormos Villaplana
¡Hola Petrer!
¡Os deseo buenas noches a todas y todos!
Gracias por acompañarme en esta noche tan especial para mí y para todo el pueblo de Petrer.
Antes de continuar quisiera dar las gracias a nuestra Alcaldesa Irene Navarro, por contar conmigo para pregonar estas fiestas en honor a nuestra patrona La Virgen del Remedio. Gracias en especial por valorar un trabajo como el de enfermera. Creo que esa profesión y mi fe a la Virgen han sido los méritos que atesoran estar hoy aquí, en este balcón tan representativo de nuestro pueblo.
Gracias Alejandro, concejal de fiestas y al resto de la corporación.
A los miembros de la cofradía “Virgen del Remedio”, camareras de la Virgen, bandas de música, coro, colla de los Nanos i Gegants porque todos vosotros sois parte esencial de estas celebraciones. Gracias por vuestro esfuerzo por el pueblo y por la Virgen.
Gracias a los representantes de las fiestas y vecinos de Elda, que esta noche nos acompañáis y por supuesto a todos los pregoneros de años anteriores que tan alto habéis dejado el pabellón. He leído vuestros textos y la verdad, es difícil estar a la altura. Sé que formáis una piña incluso tenéis grupo de whatsapp donde compartís recuerdos y vivencias de una noche como esta, espero ser partícipe en el futuro de vuestro grupo con la misma satisfacción que transmitís, porque ahora que lo estoy viviendo empiezo a pensar, que esto de ser Pregonera es un honor y un reto precioso pero, vaya, los nervios y los miedos que se pasan, hay que estar aquí encima para reconocerlos.
Por cierto, tanto Mari Carmen, como María, como Quique y yo misma somos vecinos o muy relacionados con mi calle, Pais Valencià, casualidad o no, ¡vamos! Que vivimos en el Petrer profundo. Eso sí en nuestra calle vamos ganando las chicas, ¡Quique tendrás que lidiar con nosotras!
A todos vosotros, repito gracias, porque sin el apoyo que me habéis mostrado estos días pasados, todo esto me hubiera sobrepasado.
Gracias a los amigos que a lo largo de los años habéis formado parte de mi vida, en las fiestas de Moros y cristianos y en los momentos buenos y no tan buenos y en tantas celebraciones que hemos compartido en el cuartelillo de los Negros Veteranos.
Gracias por estar a mi lado, aunque desgraciadamente algunas y algunos no podáis hacerlo.
Todos somos parte de la fiesta, también aquellos estamentos que ayudan a que todo transcurra con la normalidad que nos caracteriza y me refiero, como no, a la Policía local, Nacional, Cruz Roja, Protección Civil, miembros de Asociaciones de Vecinos y a todos los que de una manera u otra ayudáis a que todas las celebraciones y actos festivos se puedan realizar con éxito.
Estoy un poco asustada. Soy enfermera y aunque mucha gente pueda creer que soy de piel curtida, la verdad es que siempre me ha gustado estar detrás y hablar delante de tanta gente…, en fin, supongo que hay que hacerlo muchas veces para la que voz no se corte y las piernas no tiemblen.
Estoy un poco asustada. Asustada, pero muy feliz.
Nunca pensé que me vería en semejante tesitura y os digo que me siento valorada, que hayan pensado en mí para pregonar las fiestas Patronales de 2024, a ellos mi gratitud. A todos aquellos, amigas y amigos, incluso poco conocidos que por la calle, me han mostrado su reconocimiento
Y como no soy mujer de arrugarse ante la adversidad y siempre intento buscar la otra cara ante los problemas, las dificultades y los retos, os diré que me ha hecho feliz estos días mirar la cara de mis hijas…., que si antes, yo ya era para ellas alguien importante, ahora me ven… ¡Vamos, como una supermadre!!
Me siento orgullosa de ver a mis hermanos y a sus familias contentos porque vaya a pregonar las fiestas de la Patrona.
Por supuesto que el abrazo más grande de esta noche irá para ellos y para ¡toda mi familia!
La fiestas de la Virgen han sido siempre una fiestas muy familiares, por lo tanto mis recuerdos van ligados a lo que me contaban mi tía abuela Consuelo y mi madre, me contaban sus vivencias y las anécdotas de la Tía Pepa, que no conocí, ni a ella ni a su hermano Pedro.
Pepa era la mujer del Tío Sevilla, personaje muy querido y fundamental en los albores de la Comparsa de Flamencos.
La Tía Pepa como no tenía hijos se pasaba todo el día cuidando sobrinos y en la Iglesia. Ambas junto con mi abuela eran camareras de la Virgen pero…, de ”pura cepa” ¡ Las Sessicas”.
Consuelo y Pepa estuvieron en la cárcel precisamente por eso, por ser camareras de la Virgen y no revelar ciertos detalles de Ella, eran tiempos de contienda y sinrazón.
Ellas hacían en la iglesia de todo…. hasta coser sotanas para algún que otro sacerdote que tenia més manxes del conte i no era molt cuidadós.
Mi madre lo corroboraba también aunque…, pobrecita ahora ya no le quedan recuerdos…, sólo el cariño de su familia. Sé que se sentiría orgullosa y que me habría puesto la cabeza como un bombo y contagiándome su nerviosismo con los preparativos. Esta noche pienso mucho en ella, mi beso cariñoso desde la cercana distancia, aunque también con los que ya no están.
Estas fiestas de celebración familiar son la puerta abierta a la añoranza, a los recuerdos, a las anécdotas, a la banda militar y a los conciertos en la explanada.
Al estreno de la ropa para acompañar a la Virgen y a las mesas de la colecta de la Cruz Roja.
También el recuerdo de las personas que se fueron, y de entre ellas a mi padre, hombre de iglesia, luchador infatigable y con un amor tan grande por su familia que era toda su vida.
De él aprendí que cuando vienen las dificultades, no alimentemos la lástima sino que nos ganemos el respeto
En el plano más personal e íntimo, la puerta de la añoranza, se cierra en estas fiestas y en todas las que vendrán con el recuerdo a Luis, mi marido, mi compañero…, Siempre la falta de un ser querido, más si ha sido tu mitad, marca de forma indeleble la vida de una persona, ya que los problemas y las preocupaciones cuando son compartidas, hacen que sean más llevaderas. Incluso escribiendo este Pregón no he dejado de pensar lo que diría él en estos momento y más egoístamente, pensaba que me echaría una mano, me daría nuevas ideas.
Son fiestas especiales, de comidas, amigos, familia y tertulias. Qué sean agradables, que las disfrutemos y las valoremos en su justa medida.
De pequeña vivíamos en la calle Cervantes, fueron años maravillosos de juegos y calle, mis amigas de entonces, con incorporaciones valiosas, seguimos unidas y queriéndonos a pesar del paso del tiempo.
Cada una con las ideas que la vida le ha descubierto pero con un respeto total a las opiniones y vivencias de las otras, talante abierto y comprensión mutua que tanta falta hace hoy en día. Ya no paseamos por la explanada, ni esperamos al Día de la Virgen para lucir nuestras mejores galas, ni hablamos de los chicos que nos gustaban y no digamos eso de ir a una verbena. Pero ahí seguimos…
De la calle Cervantes nos mudamos a Antonio Torres. Allí las Fiestas de la Virgen las viví con mucha intensidad y la comida del Día de la Virgen, como en todas las casas era tan especial, que cuando rememoro la Fiesta lo primero que aparece es la mesa con el mejor mantel, el cocido , las fasseguras y las pastas… pero eso era el aderezo lo auténtico era que la familia estaba reunida en su totalidad y las tertulias, las risas y los comentarios acababan enfadando a mi padre…., para terminar riendo y celebrando el estar juntos.
Eso era lo importante, allí aprendí que la familia era el lugar donde nos enseñan a amar y el refugio de las esperanzas, soledades y tristezas.
Cuando estaba en Valencia estudiando, era una cuestión no discutible, venir a las fiestas de mi pueblo, a su fiesta, acudir a la Misa Mayor presentar mis respetos a la patrona y agradecerle su guía y pedirle lo que una joven podía pedir, ya sabéis por la familia, los estudios y alguna cosa más.
No tenía pasión especial por ningún acto: la Alborada, La Misa Mayor, La Mascletà, La procesión y, ¡claro! el ambiente y la fiesta que empezaba a organizarse en algunos barrios. Por supuesto, en las fiestas, como a cualquier adolescente, las verbenas eran un momento especial y deseado.
En el transcurso de los años, ejerciendo mi profesión de enfermera, me ha enriquecido extraordinariamente, el contacto con la enfermedad, el sufrimiento y las dificultades por las que pasan tanto enfermo como sus familiares a los que siempre intenté tratar con respeto, cariño y la dignidad con la que a mí me hubiera gustado ser tratada.
Espero que esto sea el recuerdo que se tenga de mi trabajo, aunque no siempre se puede acertar.
El trabajo con la gente nos cambia la percepción que tenemos de los demás, y en el trabajo domiciliario he vivido y reconocido la auténtica entrega. La entrega al amigo, al vecino o al familiar me hacía creer en los valores del ser humano y allí estoy segura que estaba Nuestra Madre, La Virgen del Remedio con ellos. No hacía falta fiesta, ni oropeles, creo firmemente que allí estaba Ella.
Desde que me quedé sola para afrontar mis circunstancias personales, pensé que no tendría fuerzas, pero la necesidad hace brotar en nosotras, las mujeres, ese impulso escondido, esa rabia por seguir y afrontar los problemas. Os puedo asegurar que fue y sigue siendo, algunas veces muy duro.
Pero cuando desfallezco, voy a hablar con ella, con nuestra madre la Virgen del Remedio, siempre le pido paciencia, consejo y salud para seguir luchando… ¿A quién pedirle mejor que a ella? “Es nuestra Madre” “La de todos los creyentes”. La de todos los creyentes y no creyentes. La veo con esa dulzura y serenidad que salgo reconfortada.
Pero eso sí, sin perder la alegría, con esperanza, pensando que por muy duro que sea el día, cada mañana vuelve a salir el sol.
La Virgen me ha reconfortado, me ha ayudado en los momentos difíciles a no perder la Fe.
Tampoco me olvido del Santísimo Cristo que este año jubilar conmemora su 350 aniversario y está en su ermita cada día para celebrarlo, con todos nosotros y seguro que en esas celebraciones La Virgen tendrá un papel estelar.
No puedo dejar de nombrar a los costaleros y costaleras que muestran su devoción al Cristo del Monte Calvario, con sudor y esfuerzo por las calles más antiguas de nuestro pueblo.
Por tanto Vivamos la Fiesta con ilusión y esperanza, participemos en todos los actos con alegría, la familia, los amigos y con el resto de los petrerenses pensando que la vida, cuando se vive en comunidad, y está llena de amor y solidaridad, menos pesa.
Quisiera para terminar, leeros un poema de Mario Benedetti
No te rindas
Que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros
Y destapar el cielo.
Y ahora sí, voy a pregonar la tarea que me habéis encomendado y os digo:
Que con vuestros seres queridos, amigos y vecinos comencemos las Fiestas de la Mare de Déu del Remei
Hagámoslo orgullosos de nuestro pasado, de nuestras tradiciones y siendo partícipes del presente, salgamos a las calles y disfrutemos de todos los actos, pensando que la vida, aunque a veces sea injusta, siempre merece la pena vivirla.
VISCA LA MARE DE DÉU DEL REMEI
VISCA LA NOSTRA PATRONA
VISCA PETRER
MUCHAS GRACIAS