Esta vesprada les festes patronals continuen amb l’ofrena de flors a la patrona de Petrer

Anit el pregó oferit per l’empresari local, CEO d’Hispanitas, Luis Chico de Guzmán, va suposar el tir d’eixida de les Festes Patronals de Petrer 2021, que desplegaran un complet programa d’activitats fins dilluns que ve, 11 d’octubre.

Quan eren les 23.30 en punt, el pregoner, acompanyat per l’alcaldessa de Petrer, Irene Navarro, la regidora de Festes, Ana Tortosa, el vicepresident de la Confraria de la Mare de Déu del Remei, Alberto Montesinos, i la pregonera de 2019, Mensi Romero, van eixir al balcó de l’Ajuntament, des d’on va oferir el seu pregó a les prop de 300 persones congregades a la plaça de Baix.

Durant aproximadament 20 minuts, Chico de Guzmán va brindar al poble de Petrer un pregó carregat de referències a la situació de pandèmia viscuda en els últims mesos, amb una clara invitació a la reflexió –“les nostres festes patronals són també una oportunitat per a mirar cap a dintre”– i amb un cant final a la vida –“vos desitge que gaudiu d’aquestes festes patronals que hui inaugurem com un regal que la vida ens ha donat. Vos convide que convertim els seus xicotets moments en extraordinaris. Que isquem al carrer a cantar-li a la Mare de Déu o a admirar-la amb una mirada neta i lliure de prejudicis. Perquè la vida val la pena viure-la intensament, perquè la nostra patrona s’ho mereix”.

Prèviament al seu pregó des del balcó de l’Ajuntament, el pregoner va ser rebut a l’alcaldia, on va signar en el llibre d’honor de l’Ajuntament de Petrer. En tot moment va estar acompanyat per diversos familiars, l’alcaldessa i regidora de festes, els portaveus de tots els grups polítics municipals i els cinc pregoners i pregoneres que el van precedir en la labor.

Després del pregó, la plaça de Baix, on es van guardar tots els protocols anti-Covid, va acollir la interpretació del pasdoble “Petrer” i la marxa processional “A la Verge del Remei” i la Salve marinera a càrrec de la Coral Petrelense i la banda de música Societat Unió Musical. A causa de la situació sanitària, enguany, per a evitar els moviments de persones d’un costat a un altre, tota l’activitat musical es va traslladar a les portes de l’Ajuntament.

La primera nit de Festes Patronals es va tancar amb l’albada des de l’esplanada del castell, que durant un poc més de 10 minuts va il·luminar el cel de Petrer.

PREGÓ ÍNTEGRE

Buenas noches a todos y a todas, vecinos de Petrer.

Excelentísima alcaldesa, representantes de nuestra corporación municipal, cofradía de la Virgen del Remedio, amigos del pueblo vecino de Elda que esta noche nos acompañáis, y a todos los que habéis podido asistir a este acto de inicio de nuestras fiestas patronales.

Gracias por estar aquí, y gracias por concederme el honor de representar a mi pueblo como pregonero de las fiestas de la Virgen del Remedio.

Antes de empezar, quiero compartir con todos que he reflexionado mucho acerca de lo que quiero contar aquí. Me he preguntado si la orientación de mi pregón podría ser religiosa, o bien un repaso histórico y entrañable de lo que estas fiestas han supuesto para nuestro pueblo a lo largo de tantos años. Hay muchas cosas que contar y que ya se han expresado de una manera impecable por mis predecesores pregoneros.

Se ha dicho tanto y tan bien dicho que no me queda más que felicitarles: cinco ejemplos de ciudadanos comprometidos con su pueblo, cinco embajadores de Petrer, sus costumbres sus fiestas y sus gentes. A todos ellos felicidades y gracias.

Vivo en Petrer desde niño, he crecido aquí y aquí he pasado toda mi vida, vinculada a mi familia, amigos y al mundo de la empresa. Y me siento petrerense por los cuatro costados.

Considero que desde un punto de vista religioso, estas fiestas nos sensibilizan y nos ponen en contacto con valores que podrían ser tanto cristianos como budistas o de otras religiones, incluso ateos:

la bondad, el respeto, la empatía, la humildad o la solidaridad son valores comunes sobre los que se sustenta una sociedad más justa.

Y nuestra labor como padres, abuelos, empresarios, trabajadores… ciudadanos en general, es transmitir esos valores a las generaciones de jóvenes, a través de nuestro día a día, a través de nuestras acciones y de nuestro comportamiento. Tenemos que hacérselos sentir suyos.
Hay una cita que me gusta mucho y dice así: ‘Olvidarás lo que te dijeron, olvidarás lo que te hicieron; pero nunca olvidarás lo que te hicieron sentir.’ Porque lo que se siente se trasmite y permanece ahí.

Por ejemplo, mañana, día 6 de Octubre a las 7 de la tarde tenemos la ofrenda de flores a nuestra patrona. Y hemos convertido un acto que siempre ha sido precioso en algo todavía más bonito: la ofrenda de alimentos a los pies de la Virgen. Con ello estamos enseñando a nuestros niños. Estamos sembrando en ellos la semilla del compromiso y la solidaridad. Por lo que algo que, como acabo de decir, era bello en lo puramente estético se convierte en algo que toca más profundamente nuestros corazones.

Estoy convencido de que la Virgen del Remedio está sonriente con esta muestra de amor hacia los más necesitados.

Nuestras fiestas patronales son también una oportunidad para mirar hacia dentro.

Hay una anécdota de mi madre que quiero compartir hoy aquí: Ella se crio en Novelda, y allí vivió hasta que se casó con mi padre y vino a vivir a Petrer. Sabéis que allí las fiestas patronales a la Magdalena son de otro modo. Se celebran en julio y son las principales fiestas del año, por lo que se les da mucha importancia. Son multitudinarias, muy vistosas. Al llegar a Petrer, mi madre, que es una persona religiosa, se encontró con unas fiestas patronales más sencillas, más humildes, como más intimas. Y así me las definió un día: como unas fiestas más de búsqueda interior, más para adentro. Más de recogimiento y menos de lucimiento.

Pues bien, eso en esencia es hacia donde creo que debemos ir: hacia la búsqueda de lo esencial, de lo verdaderamente importante en la vida.

Debemos preguntarnos a qué hemos venido al mundo y si lo que estamos haciendo es correcto. Algo que, en mi opinión, se ha puesto de manifiesto en este año y medio que hemos vivido.

Sinceramente creo que tenemos mucho por aprender:

Estamos superando el drama de una pandemia sanitaria que ha azotado el mundo con una violencia desproporcionada, y a la que hemos asistido todos atónitos. Hemos vivido un tiempo de angustia y dolor continuo y, lo que es peor, no teníamos certeza de nada. Ante esto no ha valido ni el dinero, ni el poder, ni la posición que uno pudiera tener. Todos somos vulnerables. Quien más quien menos hemos sufrido de alguna manera pérdidas de seres queridos, y todavía se están viviendo tragedias en muchos hogares, en todos los sentidos: el personal, el social y el económico. La sociedad ha perdido mucho y necesitamos rehacernos, recuperarnos. Necesitamos aprender bien la lección para evitar que esto vuelva a suceder.

Esta pandemia nos ha dado un aviso y una lección que no podemos olvidar nunca: Que estamos destrozando el planeta, agotando sus recursos. Si seguimos a este ritmo será difícil que las futuras generaciones tengan calidad de vida.

Algo estamos haciendo muy mal en el mundo…
Debemos sensibilizarnos, y tenemos que empezar a actuar todos.

Necesitamos potenciar los valores en nuestra juventud. El respeto al planeta, a uno mismo, y a los demás.

No podemos mejorar la salud del planeta con una juventud que no esté sensibilizada con la solidaridad, la bondad, el esfuerzo; porque entonces no será capaz de mejorar el mundo en el que va a vivir. Tenemos que crear futuros adultos con éxito. Pero el éxito bien entendido: Decía Einstein que un hombre con éxito es un hombre con valores. Por tanto es esencial que inculquemos esto a nuestros jóvenes.

Necesitamos generaciones valientes, que luchen, que no se rindan ante los retos sin miedo a nada; jóvenes que salgan fuera de nuestras fronteras a aprender y a adquirir experiencia, que sepan que nada les van a regalar en la vida. Ese será el mejor legado que les podamos dejar: educación, formación y valores.

¿Y sabéis por qué creo yo que esto es así? Porque un pueblo culto crece mejor.

El abuelo de mi pareja, al que muchos conocían como Luís el de Santa Bárbara, o el llaurador, era en esencia un hombre bueno y bondadoso. Tuve la suerte de conocerle y mantener algunas conversaciones con él -pero eso sí, en valenciano, porque aunque soy castellanoparlante, cuando me encuentro a algún anciano y me habla en valenciano, yo le sigo la conversación en su lengua tal y como puedo defenderme. Luís me dijo una vez en las fiestas de Octubre: Jo crec que les festes estàn molt bé, pero deberiem viure-les més sabent el que signifiquen, el que volen dir-mos.
El se refería con esto a la esencia de estas fiestas.

Como pregonero de estas fiestas de la Virgen del Remedio os invito a que las vivamos con esa mirada hacia adentro, para luego salir fuera con más fuerza y con esperanza.

Estas fiestas en honor a nuestra Patrona tienen que ser un punto de inflexión para todos. Este año son más especiales porque suponen las fiestas del reencuentro, las fiestas por la concordia y la consciencia por un mundo mejor. Son una oportunidad que brinda nuestra Virgen del Remedio a los más creyentes y a los menos también. Ella es la Patrona de todos los petrerenses.

Porque ¿quién no es sensible ante los valores y la ternura que despierta su mirada?

Prácticamente todo un pueblo, creyentes y no creyentes, se emociona al verla, mientras escucha a nuestro coro cantar la Salve Marinera.

La sociedad necesita creer en algo y en alguien, llámese Virgen del Remedio, Buda, Krishna o una persona que te ilumina en el camino. En esencia todos queremos un mundo mejor, más justo, solidario, y en paz. Esto son verdades absolutas que no dudo nuestra Patrona comparte.

Y considero que debemos creer en ellas con la ilusión y la fuerza con que lo hacen los niños. Porque estas son las fiestas de los niños, las de els correfocs, els nanos i gegants, las tracas, los pasacalles, les carasses, los autos locos, y tantos momentos inolvidables para ellos.

Recuerdo perfectamente la ilusión que tenía yo en mi infancia por que llegaran las fiestas de Octubre. Siempre me gustó especialmente ir con mi madre, o alguno de mis 5 hermanos, a escuchar al coro cantar la salve. Solía vivirlo con emoción, como un acto bonito para el inicio de nuestras fiestas. Y, mira por dónde, con los años me uní junto a mi madre y hermana Mari Carmen al coro que escucharemos luego.

No puedo dejar de nombrar tantas vivencias preciosas de juventud, la misa del día 7 -a la que íbamos todos con nuestras mejores vestimentas-, la mascletà en la explanada, seguida de aquellos aperitivos en El chico la blusa. Los paseos de tarde por a parte vieja, donde las fachadas lucen en estos días, arregladas con el verde de las flores y plantas que, mezcladas con guirnaldas y banderitas, crean un arcoíris de color esplendoroso en esas tardes otoñales de Octubre.

Por no hablar de las verbenas que vivimos en los jardines de la Explanada, ¿os acordáis? Muchos de los que estamos aquí asistímos allí a nuestros primeros conciertos en directo de aquellos artistas de la época: Francisco, Paloma San Basilio, Nacha Pop, y un largo etcétera. En aquellas verbenas, que posteriormente pasaron a celebrarse en el parque Nou d’Octubre, convivíamos todas las generaciones, padres, hijos y abuelos, y quedan como recuerdo de una época que todos queremos volver a vivir.

Las fiestas patronales de este año tienen que ser un canto a la vida, a la esperanza de volver a vivirla en paz y armonía, a la solidaridad de todos con todos, los que más tienen con los que menos, a la recuperación de los valores que en ocasiones parecen olvidados.

No podemos dejar que nuestra sociedad olvide sin más lo que ha pasado últimamente.

Pero al hablar de los daños que nos ha traído la pandemia, no tiene porqué ser todo negativo. Decía Martin Luther King que lo que no nos destruye nos hace más fuertes. Y esta pandemia también nos ha enseñado que somos capaces de hacer cosas extraordinarias: si normalmente se tarda una media de entre 5 y 10 años en sacar una vacuna, esta vez lo hemos hecho en solo 1 año. Gracias a la ciencia, la educación y el esfuerzo.

A mi entender eso demuestra que si queremos podemos hacer de este planeta un mundo mejor.

Esto es un claro ejemplo que muestra a nuestros jóvenes que nunca hay que perder la esperanza. Que el esfuerzo y el trabajo tienen su recompensa. Y, sobre todo, que si quieres… puedes.

Quizás también durante este tiempo hemos aprendido a dar más valor a las cosas que antes nos parecían insignificantes. Mentores como Victor Küppers o Alex Rovira dicen que debemos hacer de las cosas pequeñas y ordinarias algo extraordinario.

Quisiera que este mensaje quedara ahí como una semilla que germine durante estos días de fiesta recogida, más para adentro, con restricciones pero igualmente amable, igualmente conciliadora entre familias y amigos. Que todos compartamos estos días en paz y amor, y salgamos a la calle a pasear nuestro pueblo, con tan bellos rincones: nuestras ermitas, nuestro altico, el castillo, las plazas de Baix i de Dalt, nuestros barrios, parques y maravillosos campos y montes. Que salgamos con los niños a escuchar las dulzainas y tambores viendo bailar a los nanos i gegants. Que la hospitalidad y apertura de mente sea nuestro signo, y que con todo ello seamos capaces de crear un buen ambiente y un futuro ilusionante para los que vienen detrás.

No me cabe duda de que nuestra Virgen del Remedio se verá reconfortada si nos ve trabajar en este sentido. Estoy convencido de que a pesar de que no tenga tantos feligreses como tuvo en otros tiempos, se sentirá feliz allí en el altar o portada por la Cofradía. Entre las flores como la tenemos, nos mirará y verá la grandeza de este pueblo, Petrer, que ha sabido entender la lección que el mundo o la vida nos ha dado.

Quisiera agradecer desde aquí y en nombre de todos, si me lo permitís, a tantas personas que trabajan con amor para que estas fiestas sean una realidad. Empezando por los sacerdotes de nuestra parroquia y sus colaboradores y colaboradoras, la Cofradía de la Virgen del Remedio, que realiza una encomiable labor, el Coro, la Colla del Terròs y el grupo Gent dels nanos, los músicos de nuestras esplendidas bandas, la policía y cuerpos de seguridad, los voluntarios de protección civil, los grupos culturales y asociaciones de barrios, los jóvenes kaskaruja, los pirotécnicos, los funcionarios que estos días trabajáis, nuestra corporación municipal… Y tantas personas que seguramente no he nombrado. A todos gracias de corazón.

Por todo lo dicho os deseo que disfrutéis de estas fiestas patronales que hoy inauguramos como un regalo que la vida nos ha dado. Os invito a que convirtamos sus pequeños momentos en extraordinarios.

Que salgamos a la calle a cantarle a la virgen o a admirarla con una mirada limpia y libre de prejuicios. Porque la vida merece la pena vivirla intensamente, porque nuestra patrona se lo merece.

Petrerenses, amigos, gritemos juntos:
¡Viva la Virgen del Remedio!
Visca la Mare de Deu del Remei!

Visca Petrer!

Que tengáis todos unas felices fiestas.
Muchas gracias.

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