CAS | VAL
FUNDACIÓ POETA FRANCISCO MOLLÁ MONTESINOS
ANTOLOGIA

Poesia de la mare

El poemari dedicat a la seua mare data de 1941, quan Paco Mollà es trobava entre els murs del Reformatori d'Adults d'Alacant, encara que alguns versos es van corregir en una versió posterior de 1944. Va continuar inèdit fins a la publicació d'Últims poemes en 1991, encara que l'empremta de Magdalena, esta senzilla dona, dolça i sacrificada, que va morir en 1960, continua inesborrable en ell. Com a pòrtic a estes composicions, el poeta es dirigix a la seua mare en eixos termes:

"Querida madre: Si empleo el diminuto "viejecita", no es que la halle tan vieja, sino que lo hago como expresión de amor. Acepte estos versos en los que he derramado algo de la ternura de mi alma. Su fiel hijo Paco".

Encara que la seua qualitat siga criticable, estos breus poemes no poden ser considerats un mer exercici d'estil, atés que mostren la faceta més humana de Paco Mollà, la del fill que, pres, patix per una mare dolguda l'amor de la qual s'expressa a través d'un somriure trist.

L'últim dels poemes, "Eres mi madre!", no pertany a este llibret. Va aparéixer publicat en Alma y otros poemas, escrit després de morir esta dona incansable que tant va significar per al seu fill i per a quants la van conéixer.
¡Oh, viejecita mía!
¡Oh, viejecita mía!
No vengas más a verme a la prisión...
Mas... ¡ay! si no vinieses, sufriría
mucho más tu sensible corazón.


Si vienes y me ves aherrojado
padeces cual la madre de Jesús;
si no vienes, más triste, atormentado
tu espíritu me ve llevar la cruz.


Y vienes sin poder venir a verme
burlando el infortunio tu valor.
El alma te desvives por traerme
algo de pan y frases de calor...
¡Eres mi madre!
Porque me diste espíritu del tuyo;
porque me diste sangre de tu sangre;
porque me diste leche de tu pecho,
¡Eres mi madre!

Porque me diste vida de tu vida
-gastándola en esfuerzos por criarme-;
porque besos y lágrimas reías,
¡Eres mi madre!

Porque me arrancaste de tu grito
-de tu grito más hondo y entrañable-
mostrándome a la Aurora milagrosa,
¡Eres mi madre!

Porque envuelto en la llama de tu espíritu
empecé entre las zarzas a guiarme
-saudade de los cielos en tus manos-,
¡Eres mi madre!

Madre mía, ¡qué mundo más hermoso
lograste con tu amor mostrarme!
Ya aunque te alejes, no te alejas: Dios
ha querido en mi espíritu guardarte.
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