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Historia

La ocupación humana del término municipal de Petrer se remonta al periodo neolítico. En las partidas de El Chorrillo y de l'Almortxò se han localizado evidencias materiales datadas en el V milenio antes de Cristo. Sin embargo, fue en torno al 2000 a.C. cuando se ocupó de forma plena buena parte del término municipal, desarrollándose pequeños asentamientos de tipo "aldea" o "caserío", dedicados a la agricultura de cereales y a la cría de ganado. De entre todos, destaca el yacimiento de Catí-Foradà, tanto por sus dimensiones, como por la información obtenida de las excavaciones efectuadas. De la Cultura Ibérica también se han registrado varios yacimientos arqueológicos datados entre el siglo V y III antes de Cristo - El Chorrillo, Hoya de Caprala, Mirador de la Sierra del Caballo, etc.-. De igual modo, en de época romana también tenemos constancia de la presencia de diversas villas romanas altoimperiales dedicadas a la producción de cereales, aceite y vino. De una de estas explotaciones agrícolas, la denominada Villa Petraria, procede un pavimento de mosaico polícromo de gran tamaño, datado en el siglo IV, único en el Levante peninsular por sus carácterísticas. Actualmente se conserva en el Museo Arqueológico y Etnológico Municipal.

Ahora bien, el origen del núcleo urbano de Petrer tiene su punto de partida en época andalusí, patente también en el paisaje. Fue Bitrir un núcleo islámico citado en la fuentes y en los itinerarios, posible cabeza de distrito administrativo, y un núcleo de importancia a tenor de la magnitud del Castillo de Petrer, construido en la segunda mitad del siglo XII. No obstante es posible que reutilizara alguna contrucción de época califal. Se trata de un poblado fortificado con un doble recinto amurallado y una torre central, ubicada en el lugar más elevado del Cerro del Castillo.

Tras la firma del Tratado de Almizra en 1244, por el que se establecía la frontera entre los reinos de Castilla y Aragón en su expansión hacia el sur, el núcleo de Petrer -Bitrir- pasó a pertenecer al reino castellano. Petrer fue cedido por el rey Alfonso X el Sabio a Jofré de Loaysa, cuyos herederos mantuvieron el señorío hasta su venta a la familia valenciana de los Pérez de Corella. No obstante, ya en 1265 el rey aragonés Jaime I el Conquistador tuvo que acudir en apoyo del rey castellano, y sofocar algunas rebeliones de las poblaciones moriscas del reino de Castilla. Entre ellas, tomó el castillo de Petrer.

Por la Sentencia de Torrellas de 1304 y el Pacto de Elche de 1305, el núcleo de Petrer quedó bajo la soberanía de la Corona de Aragón.

Durante el siglo XV, la villa de Petrer perteneció a la familia Pérez de Corella -Condes de Cocentaina- cuyos descendientes vendieron Petrer, junto a Elda y Salinas, a D. Juan Coloma, creándose a finales del siglo XVI por privilegio de Felipe II el Condado de Elda, al que perteneció Petrer hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX.

En el siglo XVI la población de Petrer era eminentemente morisca, cuyas base económica fundamental era la agricultura y la cría de ganado; por ello tras la expulsión de los moriscos en 1609, tan sólo quedaron en la población, el alcaide del Castillo y siete familias de cristianos viejos. Petrer fue repoblada con cerca de 100 familias procedentes de pueblos vecinos como Castalla, Onil, Biar, Xixona y Mutxamel, gracias a la carta de población otorgada por D. Antonio Coloma en agosto de 1611.

Durante la Guerra de Sucesión, en el periodo 1700-1714, Petrer luchó a favor de Felipe V y formó parte de la unión de Castalla, consiguiendo de manos del rey diversos privilegios como premio a su lealtad.

Finalmente, como último acontecimiento histórico importante, destaca la circunstancia de que Petrer fue sede, durante los últimos días de la Guerra Civil, del Gobierno de la Segunda República Española, al establecerse en la finca rústica "El Poblet" el presidente Negrín y su gabinete de Ministros, días antes de marchar al exilio.